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Razones de peso

bascula

Del aprendizaje en mis formaciones y con mis clientes de Coaching, desde la escucha de sus inquietudes nace este artículo, que va dedicado con todo mi cariño, a vuestras razones de peso.

He querido titular este post así porque principalmente quiero enfocarme en las razones que nos inducen a vivir pendientes de la báscula con el resultado de mala conciencia, culpa, merma de autoestima... No soy nutricionista y por lo tanto no asumiré un rol que no me corresponde, soy Coach y lo que si conozco son los temas recurrentes de muchos de mis clientes, y el peso es uno de ellos, por eso he querido trasmitirte lo que aprendido en algunas de mis sesiones.

En primer lugar, quiero aclarar que relacionamos peso y mujer, y ese de entrada ya es un juicio erróneo, como otros tantos. Repetiré, una y mil veces, que los hombres y las mujeres no somos tan diferentes en cuestiones emocionales y este es un tema que trato igualmente con ambos sexos, lo que ocurre es que nosotras somos más grupales (lo llevamos en nuestra memoria biológica) y compartimos más nuestras preocupaciones por lo tanto hablamos más de ello, eso genera a la vez, que seamos más rentables publicitariamente como prescriptoras de productos de adelgazamiento y somos las receptoras de más mensajes comerciales.

No seré yo quien haga apología contra la salud y el bienestar ¡en absoluto! Lo que si es cierto es que estamos en un mundo en que la estética manda, y mucho. Quiero enfocarme a las personas que se orientan a unos cánones de belleza rígidos y cerrados, a eso en Coaching le llamamos creencias. No hablo pues de la obesidad, lo hago del sobrepeso, del “si no peso X no soy atractiv@, no tengo valor, no gusto… y este es el motivo de que no pueda…..”. Razones que nos danos para no ser, no hacer.

Te pesas con más frecuencia de lo necesario. No compras ropa de la talla que necesitas si no que conservas un ropero lleno de prendas que no te sirven. Controlas “lo que comes” y luego te das un atracón de alimentos que no te convienen. Empiezas a hacer deporte con el objetivo de perder peso y no cumples con tu estricta rutina de ejercicios. ¿Quieres más ejemplos? No, creo que ya sabes por donde voy.

Y las ¡benditas razones! Has dicho u oído alguna vez: A mi el agua me engorda. Es genético, toda mi familia es así. Con tanto trabajo es imposible controlar lo que como. Para cuatro días que vamos a vivir no merece la pena. Y otras tantas repetitivas de más de lo mismo. Pero el aire no engorda y la falta de comida, tampoco. Cuando alguien tiene privación de alimentos, sano no está, pero grueso tampoco.

Dicho esto, como el objetivo de este post es sencillamente la toma de “consciencia” que no conciencia (esa ya la tienes) y no consejos sobre dietas y formas de vida saludables, mi pregunta es ¿Qué hace que te enfoques a lo que no tienes? En este tema y en otros muchos, no nos enfocamos a aquello que poseemos y que nos resulta grato de nosotros mismos, que podemos resaltar y donde podemos afianzar nuestra autoconfianza, donde podemos encontrar nuestras fortalezas, acostumbramos a enfocarnos a lo que no tenemos y con la báscula, nos ocurre lo mismo. Te resuena algo así como… ¿Qué necesidad tienes de estarte castigando? ¿Que tal andas de autoestima?

Tener unos kilos de más no es el problema, el problema es como te estás viendo, que te estás diciendo, como te estás sintiendo.

Para un momento la lectura y contéstate. Que prefieres ¿Una persona que emite simpatía y seguridad, que se arregla y se siente bella aún con unos kilos de más o a una persona triste e insegura, que por no ponerse ropa de la talla que le corresponde va descuidada al no sentirse guapa y que su vida gira en torno a una báscula? Ahí tienes tu respuesta.

Podemos sentirnos bien sin cumplir los cánones de belleza establecidos por la moda. Podemos tener canas, ser más o menos altas y tener sobrepeso. La razones que nos damos no son como nos vemos, siempre se dirigen a como nos sentimos. Busca ahí y encontrarás algo más que razones de peso.

En el asunto del peso, en el momento que te sientas bien, que dejes de estar todo el día pendiente de la báscula y te orientes a disfrutar de todo aquello que posees en tu vida, esa obsesión disminuirá y esto produce un efecto directo sobre el peso. Si te llenas de emociones satisfactorias, no necesitas llenarte de comida. La prueba la tienes en cuantas personas conoces que hacen dieta, pierden peso y luego vuelven al punto de partida. Eso indica que no trabajan en el origen del asunto, se quedan en paliar sus efectos. Cambiar hábitos alimentarios, hacer ejercicio, sentirse bien en una palabra, tiene más que ver con las emociones que con los alimentos.

En muchos casos, además, nos autocastigamos. Responde ¿Qué te hace plantearte dietas estrictas o rutinas de ejercicio físico que sabes no vas a poder seguir? ¿Qué ocurre cuando no lo logras? ¿Cómo está tu autoestima entonces? ¿Y tus culpas?

Ahora ya tienes tus propias conclusiones.

A partir de aquí, vamos a optimizar energías. Si has llegado a la conclusión de que tu deseo es de verdad perder peso, fantástico también, te propongo una herramienta muy útil para trabajar el objetivo de la pérdida de peso, sin prisa pero sin pausa, que trabaja nuestras emociones a la vez que la pérdida de peso. Es una mix de la filosofía Kaizen, utilizada mucho en las organizaciones, que se basa en que pequeños cambios o mejoras producen un gran cambio y la creación emocional de objetivos. Se llama Gragea para el Diseño de Objetivos y en este blog encontrarás como conseguirla.

Recuerda establecer un día, hora y vestuario determinado para pesarte a intervalos de dos semanas y mientras saca la báscula de tu vista, en el fondo del armario es un buen lugar ¡castigada! (que gustazo castigar a la báscula con lo que ella nos machaca).

Y si tu deseo es perder más del 10% de tu peso, no olvides visitar antes a tu médico.

Si decides llevarla acabo, te voy a pedir un compromiso, cuéntanos como te va, cuales son tus emociones y que tal te sienta sacarte presión. Compartir genera más motivación, animarnos entre nosotr@s, formar equipo, hará la tarea más fácil y divertida, y también compartir vuestros collages. ¡Nos encantará verlos! (Esto no lo vas a entender si no has pasado por la Gragea para el Diseño de Objetivos)

Como siempre, espero haberte hecho reflexionar y ahora me gustará que respondas a estas preguntas:
¿Qué aportaría a tu vida, que no tengas hoy, sentirte bien con respecto a tu peso?
¿Qué ganarías si estuvieras en tu peso ideal?
¿Cuándo vas a empezar a trabajar en ello?

Algunos de los aprendizajes del pasado jueves en Madrid

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La teoría emocional de los vasos
¿Qué ocurre cuando alimentas una solitaria/tenia?
Como un lápiz puede cambiar tu estado de ánimo

Y unos cuantos más…
Crecimos y aprendimos disfrutando.

Gracias a las participantes por hacerlo posible.